Estudios científicos sobre los beneficios del agua alcalina ionizada

Estudios científicos sobre los beneficios del agua alcalina ionizada

El consumo de la dieta occidental, caracterizada principalmente por ser rica en grasas de origen animal y azucares simples así como pobre en fibra, frutas y verduras, se ha relacionado con un aumento en la incidencia de diferentes enfermedades en la población (Cordain et al., 2005; Remig et al., 2010).

La utilización de fármacos para aliviar o paliar el desarrollo de estas enfermedades no consigue en la mayoría de los casos, una recuperación completa y puede acarrear otros efectos secundarios. Por ello, es recomendable realizar, como primera línea de actuación, cambios en la alimentación que mejoren el estado general del organismo.

En las últimas décadas se han realizado estudios que apoyan los efectos beneficiosos de determinados alimentos como los vegetales, sobre todo si se consumen frescos, así como también de complementos nutricionales de distinto tipo. Algunos son extractos naturales, como el extracto de tomillo, con una composición compleja y otros son sustancias puras como es el caso de la melatonina.

Más recientemente, se ha generado un interés creciente en el impacto del agua sobre la salud, lo que ha llevado a valorar el impacto potencialmente negativo sobre la salud de distintas sustancias que aparecen disueltas en el agua que bebemos como los metales pesados, con conocidos efectos neurotóxicos.

En este contexto, se han desarrollado sistemas que buscan la mejora de la calidad del agua más fácilmente accesible para la mayor parte de la gente: la del grifo. Entre ellos, se encuentran los sistemas de alcalinización del agua que se presentan en dos tipos en el mercado:

  •          por electrolisis del agua,
  •          por filtrado.

Actualmente existen varios estudios que apoyan los efectos beneficiosos para la salud del consumo de agua alcalina. No obstante, en algunos casos, la validación del efecto del agua alcalina sobre el organismo se ha buscado en la identificación de cambios en el pH de los fluidos corporales.

Sin embargo, no es esperable que la ingesta de agua alcalina tenga un efecto directo sobre el pH de los fluidos. Si este cambio ocurre, y puede ocurrir, debe estar mediado por la acción de otros sistemas y su interpretación no es directa.

En este contexto cabe aclarar que el pH de los fluidos varía sobre todo por los niveles de lactato y los niveles de lactado que bajan el pH. Estos aumentan en sujetos que tienen aumentado el metabolismo de la glucosa algo que es común en pacientes metabólicos.

Por ello y aunque de manera muy poco precisa, es correcto argumentar que la mejora del estado metabólico se asocia a un pequeño aumento en el pH de los fluidos. Lo que no es asumible es pensar que el pH del agua determina de manera directa el pH de nuestra sangre.

Además, otro tema a tener en cuenta es que los valores de pH no pueden utilizarse de manera directa y única para evaluar el estado metabólico de una persona porque varia también en respuesta a otras muchas cosas, por ejemplo, el ejercicio físico realizado.

Por otra parte, otros estudios presentan importantes limitaciones dado que al haberse realizado solamente in vitro, es decir, fuera del contexto general del organismo, no podemos estar seguros de hasta qué punto los resultados son realmente aplicables a este. Esto no quiere decir que sean incorrectos, sino que es necesario complementarlos con otros estudios.

Usos del agua alcalina

La idea de alcalinizar el agua surge inicialmente como posible tratamiento paliativo ante el creciente número de pacientes aquejados de dispepsia (acidez en el estómago).

La idea original era simple: si hay gente que sufre por tener un exceso de ácido en el estómago, el consumir agua con un pH bajo puede ser perjudicial. Además, debido al tratamiento del agua, es común que el agua de grifo sea muy ácida y quizá incorporando un tratamiento alcalinizante podamos mejorar la salud de estos pacientes.

Una vez aprobados para este uso y comercializados estos sistemas la pregunta era obvia: ¿es esto solamente útil para los pacientes con dispepsia o podemos considerar el consumo de agua alcalina para toda la población como una intervención que puede mejorar el estado de salud?

Los estudios realizados hasta la fecha apoyan en general la idea de que consumir agua alcalina puede ser beneficioso para la salud y no existen estudios que demuestren efectos nocivos. Dicho esto, es cierto que queda mucho por hacer para entender hasta qué punto, cómo y por qué es beneficioso.

Estudios científicos agua alcalina

Estudios hechos hasta la fecha sobre el agua alcalina y sus resultados

Diversos estudios muestran que el consumo de agua alcalina reducida (ARW) e ionizada (AIW) favorece una mejoría en la salud del tracto digestivo y como el estreñimiento, diarrea, hiperacidez gástrica y dispepsia (Koseki et al., 2007; Vorobjeva, 2005).

El agua alcalina puede suponer un complemento eficaz en el tratamiento del reflujo laringofaríngeo (RLP) favoreciendo la inactivación de la pepsina y neutralizando el ambiente ácido (Koufman and Johnston, 2012).

Este estudio es consistente con lo observado en un ensayo clínico (Zalvan et al., 2017) donde no se pudieron ver diferencias significativas al comprar el tratamiento del RLP utilizando el tratamiento farmacológico estándar (inhibidores de la bomba de protones) frente al consumo de agua alcalina y una dieta rica en vegetales mostrando que se pueden obtener un control eficaz de los síntomas de reflujo laringofaríngeo utilizando un enfoque dietético, evitando así también los riesgos de la interacción entre fármacos y su toxicidad.

La utilización de agua alcalina se ha propuesto también como un complemento eficaz en el tratamiento de las enfermedades renales.

En un ensayo clínico se observó que en pacientes con enfermedad renal en etapa terminal, el consumo de agua alcalina durante el tratamiento de hemodiálisis, produjo una disminución del estrés oxidativo que es un efecto adverso común en este tratamiento (Huang et al., 2003).

Se ha demostrado beneficiosa en el tratamiento de la litiasis úrica, pudiendo llegar incluso a la disolución de la litiasis por la alcalinización de la orina (Millán Rodríguez et al., 2009).

La diabetes se caracteriza por presentar niveles elevados de glucosa circulantes favoreciendo una situación de estrés oxidativo. 

El consumo de agua alcalina se ha propuesto como beneficioso en el tratamiento y prevención de la diabetes. En un estudio realizado con un modelo de ratones de diabetes tipo 1 se observó que el consumo de agua alcalina ionizada puede tener efectos supresores de la apoptosis en las células B-pancreáticas, reduciendo el avance y síntomas de la diabetes en estos ratones (Li et al., 2011).

En diversos estudios se ha observado que el consumo de este tipo de agua favorece una disminución significativa de la concentración sanguínea de glucosa, colesterol, triglicéridos y peroxidación lipídica (Jin et al., 2006; Kim and Kazuhito, 1997). Esta disminución en los niveles de glucosa circulante se ha propuesto que puede deberse a una estimulación de la actividad de la enzima hexoquinasa, central en el metabolismo de la glucosa (Warnholtz et al., 1999; Watanabe et al., 1997).

Los efectos antidiabéticos del agua alcalina se han relacionado también con un posible papel antioxidante (Jin et al., 2006).

Existen varios estudios que sugieren que el agua alcalina y el agua electrolizada posee propiedades antioxidantes, favoreciendo la eliminación o reducción de los radicales libres (Hanaoka et al., 2004).

El mecanismo de acción no ha sido aún determinado, aunque se ha propuesto que pueda deberse a un aumento en la actividad superóxido dismutasa como consecuencia del aumento de H2 disuelto en el agua reducida (Hanaoka, 2001). Esto podría derivar en efectos protectores de la integridad del material genético (ADN) (Hanaoka et al., 2004; Shirahata et al., 1997) lo que se ha relacionado con un potencial efecto beneficioso sobre el envejecimiento (Magro et al., 2016) y actividades de estimulación del crecimiento y del metabolismo (Watanabe, 1995), entre otros.

Varios estudios apoyan también que el agua alcalina ionizada podría actuar sobre la regulación del metabolismo lipídico favoreciendo una disminución en los niveles de triglicéridos y colesterol (“Effect of Mineral-induced Alkaline Reduced Water on Sprague-Dawley Rats Fed on High-fat Diet,” n.d.; Jin et al., 2006; Kim and Kim, 2006), proponiéndose incluso un efecto anti-obesidad y protector de enfermedades coronarias como la aterosclerosis habiéndose observado que el consumo de agua alcalina ionizada estimula la síntesis de una enzima esencial en la homeostasis y eliminación del colesterol mediada por la enzima colesterol 7a-hidroxilasa (Pullinger et al., 2002).

El agua alcalina también podría tener efectos antiinflamatorios pudiendo actuar sobre la respuesta inmune local, disminuyendo los niveles de IL-10 y TNF-α, consumida tanto de forma oral (Lee et al., 2009) como utilizada de forma tópica en baños (Yoon et al., 2011) aunque estos estudios son aún muy preliminares.

Entre otros beneficios propuestos para las terapias alcalinizantes pero que no se han testado con agua alcalina están los efectos sobre la osteoporosis.

Basándose en la relación entre los ambientes ácidos y la pérdida de calcio en el hueso (Arnett, 2003; Bushinsky and Frick, 2000; Meghji et al., 2001), se ha evaluado el efecto de la administración de bicarbonato observándose resultados positivos sobre la resorción ósea (Dawson-Hughes et al., 2009).

De la misma forma, dado el pH ácido que caracteriza el ambiente en el que se encuentran las células tumorales, se ha evaluado el tratamiento oral con bicarbonato de sodio en ratones con cáncer de mama metastásico, observándose  una disminución en la formación de metástasis (Robey et al., 2009).

Ventajas del agua alcalina ionizada de la Jarra Alkanatur Drops

Las jarras Alkanatur Drops desarrolladas por Alkanatur tienen un filtro rico en magnesio metálico (Mg2+). Al pasar el agua a través de este filtro, se produce la hidrólisis de la misma por el Mg2+ dando lugar a una base (hidróxido magnésico) que eleva el pH del agua.

En esta hidrólisis se libera también hidrógeno molecular, lo que hace que caiga el valor de potencial de reducción de oxidación (ORP) del agua y elevando así su potencial antioxidante.

Por tanto, esta agua filtrada además de poseer un pH más alto, se enriquece en Mg2+.

Se ha relacionado el consumo de magnesio con beneficios en el mantenimiento de la salud ósea, aumentando el número de osteoblastos y por tanto una mayor densidad mineral ósea previniendo la aparición de osteoporosis (Castiglioni et al., 2013).

Aparte de beneficios en la salud ósea (Alves Carnauba et al., 2015; Volpe, 2013), también se ha relacionado la ingesta dietética de magnesio con un mantenimiento de la masa magra (Dawson-Hughes et al., 2008; Welch et al., 2013) y una disminución de la incidencia de cálculos renales (Basiri et al., 2011), migrañas (Thomas et al., 2000), demencia y Alzheimer (Ozawa et al., 2012), enfermedades cardiovasculares (Eisenberg, 1986) y diabetes mellitus tipo 2.

Estos efectos son similares a los observados con el consumo de agua alcalina y por tanto el consumo de un agua alcalina rica en magnesio podría complementar y reforzar estos efectos sobre la salud humana.

Estudio realizado por Alkanatur y la Universidad de Vigo

Se han realizado algunos estudios científicos que muestran un impacto positivo del consumo del agua alcalina obtenida a partir de las jarras Alkanatur.

En una investigación en colaboración con la Universidad de Vigo se pudo observar que, tras solo 2 meses de tratamiento con esta agua filtrada, los ratones diabéticos presentaron una disminución de parámetros relacionados con el estrés oxidativo como la catalasa y la peroxidación lipídica a nivel pancreático además de una disminución significativa de los niveles de triglicéridos en sangre.

Estos resultados son consistentes con estudios previos, sugiriendo que el consumo de agua alcalina ionizada obtenida a partir de las jarras Alkanatur es beneficioso para la salud, pudiendo retrasar o mejorar el desarrollo de enfermedades como la diabetes en roedores diabéticos (“Estudio realizado en la Universidad de Vigo sobre la diabetes tipo 1 y el agua alcalina,” n.d.).  

Firmado

Laura Doblado, BSc, MSc.

* Advertencia:

Alkanatur no pretende sustituir los consejos médicos de un facultativo, nuestros clientes deberán consultar regularmente a un médico especialista en lo que se refiere a sus problemas de salud y a cualquier síntoma que requiera un diagnóstico o atención médica.

Alkanatur cumple con el Real Decreto 1487/2009, de 26 de septiembre, relativo a los complementos alimenticios. 

Alkanatur como complemento alimenticio no tiene la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad humana.

Alkanatur aconseja llevar una dieta equilibrada y variada.

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