Agua, sol y piel: la relación que muchas veces olvidamos

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Lo que ocurre después de cada baño

En verano prestamos mucha atención al sol, las cremas y la hidratación, pero hay un factor que suele pasar desapercibido: el agua con la que nos duchamos cada día. El cloro, los subproductos de la desinfección y las duchas más frecuentes pueden influir en cómo se siente nuestra piel y nuestro cabello durante los meses más calurosos del año.

¿Por qué la piel sufre más en verano?

  • Más exposición solar.
  • Más sudoración.
  • Más baños en piscina y mar.
  • Más duchas al día.

Durante el verano nuestra piel está sometida a más factores que pueden alterar su equilibrio natural. El sol, el calor y los cambios de temperatura favorecen la deshidratación cutánea, mientras que el aumento de las duchas puede contribuir a una mayor sensación de sequedad o tirantez.

El papel del cloro en nuestras duchas

El cloro es necesario para garantizar la seguridad del agua potable, pero también puede afectar a la barrera natural de la piel y al cabello, especialmente en personas con piel sensible o tendencia a la sequedad.

Algunas personas notan:

  • Piel más tirante después de ducharse.
  • Sensación de picor o irritación.
  • Cabello más seco o apagado.
  • Mayor sensibilidad tras la exposición solar.

¿Por qué nos duchamos más en verano?

Después de la playa, la piscina, el deporte o simplemente por el calor, es habitual aumentar la frecuencia de las duchas durante esta época del año.

Por eso, la calidad del agua con la que nos duchamos cobra todavía más importancia. Si nos duchamos dos o tres veces al día, nuestra piel y nuestro cabello están en contacto con esa agua con mucha más frecuencia que durante el resto del año.

Cómo cuidar tu piel y tu cabello durante el verano

Además de utilizar protección solar y mantener una buena hidratación, algunos hábitos pueden ayudarte a cuidar tu piel durante los meses más cálidos:

  • Ducharte con agua templada.
  • Aplicar hidratación después de la ducha.
  • Evitar productos demasiado agresivos.
  • Mantener una buena hidratación diaria.
  • Reducir la exposición al cloro cuando sea posible.

Un pequeño cambio que puede marcar la diferencia

Muchas veces pensamos en cuidar nuestra piel desde fuera con cosméticos o tratamientos, pero también merece la pena prestar atención al agua con la que convivimos cada día.

Durante el verano, cuando las duchas son más frecuentes y la piel está más expuesta al sol y al calor, pequeños cambios en nuestra rutina pueden ayudarnos a disfrutar de una sensación de mayor confort y bienestar.

Después de la playa o la piscina, la ducha importa más de lo que parece

Durante el verano, nuestra piel y nuestro cabello están expuestos a la sal del mar, al cloro de las piscinas y a una mayor radiación solar. Por eso, la ducha se convierte en un paso fundamental para eliminar residuos y ayudar a recuperar la sensación de confort después de cada jornada al aire libre.

Una rutina sencilla, acompañada de una buena hidratación y productos suaves, puede ayudar a que la piel se sienta más cómoda durante los meses más cálidos del año.

Pequeños hábitos para cuidar tu piel este verano

Más allá de las cremas o tratamientos, algunos hábitos diarios pueden marcar la diferencia:

  •  Mantener una buena hidratación.
  • Evitar duchas excesivamente calientes.
  • Aplicar hidratación después de la ducha.
  • Utilizar protección solar adecuada.
  • Prestar atención a la calidad del agua que utilizamos cada día.

Cuidar la piel en verano no depende de un único factor, sino de la suma de pequeños gestos que repetimos a diario.

(*) ADVERTENCIA:

Basados en la información científica disponible. Las menciones no han sido evaluadas por EFSA. Con nuestra agua no se tiene la intención de diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad.

Alkanatur aconseja llevar una dieta equilibrada y variada.

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