En enero de 2026 han entrado en vigor nuevas normas europeas que obligan a todos los Estados Miembros, incluida España, a monitorizar y controlar de forma sistemática los niveles de PFAS en el agua destinada al consumo humano.
Los PFAS (per- y polyfluoroalkyl substances, en inglés), conocidos como los “químicos eternos”, son un grupo de compuestos químicos sintéticos extremadamente persistentes en el medio ambiente, que pueden acumularse en el agua, el suelo y los organismos vivos durante largos períodos.