Cuando la temperatura ambiental aumenta, el organismo activa distintos mecanismos para mantener una temperatura corporal estable.
Para enfriarse, el cuerpo produce más sudor y aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel. Todo este proceso requiere energía adicional, por lo que es normal sentir una mayor sensación de cansancio durante los días más calurosos.
Además, las altas temperaturas pueden alterar nuestros hábitos diarios, afectar al descanso nocturno y disminuir nuestro rendimiento físico y mental.