Además, el agua municipal puede contener:
Cloro y sus derivados, como los trihalometanos, que alteran el sabor y el olor.
Metales pesados, como plomo o cobre, provenientes de tuberías antiguas.
Pesticidas, nitratos y fluoruro, procedentes del entorno agrícola e industrial.
Incluso posibles compuestos hormonales.
Aunque la legislación regula que estos elementos no superen límites considerados “seguros”, cada vez más personas optan por un control adicional mediante sistemas de filtración doméstica. Esto no solo mejora el sabor, sino que también aporta tranquilidad y seguridad a quienes buscan un agua más pura.
Aquí es donde entra la tecnología de Alkanatur. Nuestra jarra es capaz de eliminar hasta el 99 % del cloro, fluoruro, pesticidas, nitratos, metales pesados como el plomo y mercurio, y otras sustancias no deseadas. El resultado es un agua más limpia, alcalina, remineralizada y antioxidante, ideal tanto para beber como para cocinar.