Aunque la caza comercial de ballenas disminuyó tras la moratoria de 1986, estos animales siguen enfrentándose a numerosos desafíos. La contaminación por plásticos, las redes de pesca abandonadas, el tráfico marítimo, el ruido submarino y el cambio climático continúan afectando a muchas especies de cetáceos.
Cada año, toneladas de residuos llegan al mar, donde pueden permanecer durante décadas y poner en riesgo la fauna marina.
Por eso, proteger los océanos no depende únicamente de grandes decisiones internacionales. También empieza con pequeños gestos que realizamos cada día.